Imaginen un ser vivo que puede sobrevivir en el vacío del espacio, en temperaturas cercanas al cero absoluto o en el agua hirviendo. Este no es un personaje de ciencia ficción, sino el tardígrado, también conocido como 'oso de agua'. Estos invertebrados microscópicos, que no suelen superar el medio milímetro de longitud, son considerados los animales más resistentes del planeta.
Su secreto reside en un proceso llamado criptobiosis, una especie de animación suspendida. Cuando las condiciones se vuelven extremas (deshidratación, frío, calor, presión o radiación), los tardígrados se encogen, pierden casi toda su agua y forman una 'tun', una especie de barril indestructible. En este estado, su metabolismo se reduce a un 0.01% de lo normal.
Han demostrado ser capaces de sobrevivir a:
- Temperaturas desde -272°C (casi el cero absoluto) hasta más de 150°C.
- Presiones de más de 6,000 atmósferas, el equivalente a las profundidades oceánicas más extremas.
- Niveles de radiación que superan mil veces la dosis letal para los humanos.
- La deshidratación casi total, reviviendo décadas después al ser rehidratados.
- Y, lo más asombroso, la exposición directa al vacío y la radiación espacial, como se demostró en la misión FOTON-M3 de 2007.
Estas 'supervivientes' inspiran a científicos que buscan entender los límites de la vida y desarrollar nuevas formas de proteger materiales biológicos.
Fuente: National Geographic, Scientific American, ESA (Agencia Espacial Europea)