El narval (Monodon monoceros), apodado ‘el unicornio del mar’, habita las heladas aguas del Océano Ártico. Su característica más notable es el largo colmillo helicoidal, realmente un diente canino que puede alcanzar hasta 3 metros de longitud. Investigaciones recientes han revelado que este colmillo posee millones de poros sensoriales que le permiten detectar variaciones en la salinidad, temperatura y movimiento del agua circundante. Gracias a esta maravilla anatómica, el narval puede localizar bancos de peces bajo el hielo e incluso comunicarse con sus congéneres. Aunque su función exacta sigue siendo objeto de estudio, se cree que también tiene un papel en el cortejo y la jerarquía social. Desafortunadamente, enfrenta amenazas debido a la caza y el cambio climático, convirtiendo al estudio de su colmillo en un tema clave para su conservación.
Fuente: National Geographic