Imaginar la vida suspendido permanentemente en el cielo parece una quimera biológica, pero para el vencejo común (Apus apus), la tierra firme es un lujo casi innecesario. Una investigación histórica liderada por la Universidad de Lund en Suecia demostró que estas pequeñas aves son capaces de permanecer en el aire durante diez meses consecutivos sin posarse ni una sola vez.
Equipados con diminutos sensores y acelerómetros para registrar su actividad, los biólogos descubrieron que los vencejos pasan más del 99% de su largo periodo de migración e hibernación en vuelo ininterrumpido entre Europa y el África subsahariana. Para sostener semejante maratón aéreo, han desarrollado adaptaciones biomecánicas únicas:
- Alimentación en suspensión: Capturan en el aire el llamado «plancton aéreo», consistente en pequeños insectos y arañas flotantes arrastrados por las corrientes térmicas.
- Sueño a gran altitud: Durante el crepúsculo, ascienden hasta los dos y tres mil metros de altura para descender planeando lentamente en círculos, un momento en el que aprovechan para tomar micro-siestas con patrones similares al sueño unihemisférico, descansando un hemisferio cerebral a la vez.
- Aerodinámica extrema: Sus alas afiladas en forma de guadaña y su diseño fusiforme minimizan el gasto calórico, alcanzando una eficiencia de planeo que supera a muchos planeadores artificiales.
Únicamente tocan tierra durante los dos meses que dura la temporada reproductiva para empollar sus huevos y alimentar a sus pichones. Este prodigio de la naturaleza redefine por completo los límites conocidos de la resistencia física en el reino animal.
Fuente: Current Biology (Universidad de Lund, 2016)