Los elefantes, los mamíferos terrestres más grandes del planeta, poseen un sofisticado y fascinante sistema de comunicación que trasciende lo que el oído humano puede percibir. Se trata del uso de infrasonidos, ondas de sonido de muy baja frecuencia, por debajo de los 20 hercios, que son inaudibles para nosotros.
Estas poderosas ondas tienen la capacidad única de viajar grandes distancias, tanto a través del aire como, sorprendentemente, a través del suelo. Mientras que los sonidos de alta frecuencia se disipan rápidamente, los infrasonidos pueden recorrer más de 10 kilómetros en la atmósfera y aún más lejos como vibraciones sísmicas transmitidas por la tierra.
Los elefantes producen estos sonidos con sus cuerdas vocales, de una manera similar a cómo los humanos zumbamos, pero a una escala mucho mayor. Sus grandes orejas no solo les sirven para regular la temperatura, sino también para captar estas sutiles vibraciones en el aire. Además, sus patas, densas en receptores, pueden 'sentir' las vibraciones del suelo, enviando la información a través de sus huesos hasta el oído interno.
Este lenguaje oculto es crucial para la supervivencia y la compleja vida social de los elefantes. Lo utilizan para alertar a otros miembros de la manada sobre peligros, localizar fuentes de alimento o agua distantes, coordinar movimientos de grandes grupos y, especialmente, para que machos y hembras encuentren pareja en vastos territorios. Comprender este 'Internet natural' es vital para su conservación en un mundo cada vez más ruidoso y fragmentado.
Fuente: National Geographic, Smithsonian Magazine, Journal of the Acoustical Society of America.