Un hongo parásito del género Ophiocordyceps ha desarrollado una estrategia de supervivencia tan precisa como aterradora: infectar a las arañas, secuestrar su sistema nervioso y convertirlas en 'zombis' para propagarse. Este fenómeno, documentado por primera vez en profundidad en 2014 por un equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania, afecta específicamente a las arañas del género Plesiometa argyra.
Una vez que las esporas del hongo germinan en el cuerpo del arácnido, comienzan a crecer silenciosamente durante varios días, consumiendo sus tejidos no vitales. El momento crítico llega cuando el hongo libera una toxina neurológica específica que altera los patrones de comportamiento de la araña. En lugar de reparar su telaraña o buscar alimento, la araña infectada abandona su refugio y camina en línea recta hacia el envés de una hoja, un lugar con la humedad y temperatura ideales para el crecimiento del hongo.
Allí, la araña 'zombi' realiza su último acto: construye un pequeño anclaje con su propio sedo y muere. El hongo luego brota de la cabeza del arácnido, liberando nuevas esporas al viento para infectar a más víctimas. Este ciclo, que dura aproximadamente una semana desde la infección hasta la liberación de esporas, es un ejemplo perfecto de manipulación parasitaria y coevolución en ecosistemas tropicales.
Fuente: Estudio publicado en la revista 'Proceedings of the Royal Society B' por el equipo de la Universidad Estatal de Pensilvania (2014).