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Bacterias que 'Ven' la Luz Infrarroja: La Fotosíntesis Oculta que Impulsó la Vida Primitiva

Mucho antes de las plantas, microorganismos desarrollaron una visión única para capturar energía en las profundidades, revelando un pilar fundamental en la evolución de la vida en la Tierra.

Bacterias que 'Ven' la Luz Infrarroja: La Fotosíntesis Oculta que Impulsó la Vida Primitiva

Cuando pensamos en la vida que depende del sol, imaginamos plantas y algas realizando fotosíntesis con luz visible. Sin embargo, en los albores de la vida en la Tierra, y aún hoy en ambientes extremos, existen bacterias fotosintéticas que poseen una habilidad extraordinaria: "ver" y utilizar la luz infrarroja.

Estos microorganismos, como las bacterias verdes del azufre o las bacterias púrpuras, han desarrollado complejos pigmentos y antenas moleculares que les permiten absorber longitudes de onda de luz que son invisibles para la mayoría de los seres vivos, incluyendo a los humanos. Esta capacidad es crucial para su supervivencia en hábitats donde la luz visible es escasa, como en las profundidades de los océanos, lagos sulfurosos o fuentes hidrotermales.

La fotosíntesis anoxigénica, que no produce oxígeno como subproducto, es el proceso clave que utilizan. Al absorber la energía de la luz infrarroja, estas bacterias pueden convertir compuestos como el sulfuro de hidrógeno en azúcares, desempeñando un papel vital en los ciclos biogeoquímicos del planeta. Investigaciones recientes sugieren que esta forma de fotosíntesis podría haber sido una de las primeras en surgir, proveyendo la energía necesaria para la vida en un planeta primitivo con una atmósfera muy diferente a la actual.

Estudiar estas bacterias no solo nos ofrece una ventana al pasado remoto de la Tierra, sino que también inspira nuevas tecnologías. Comprender cómo capturan y utilizan la luz infrarroja con una eficiencia tan asombrosa podría conducir al desarrollo de paneles solares más avanzados o biosensores capaces de operar en rangos de luz no convencionales, ampliando nuestras fronteras energéticas y tecnológicas.

Fuente: Nature, Science, Journal of Bacteriology, Astrobiology

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